¿SE PAGA O NO SE PAGA?

Feroz interna en el FdT por el FMI

Alberto y Guzmán; Cristina y Axel.

Benjamín Justo Lara

No dicen, pero dicen. O son tan explícitos, que no hace falta recurrir a mirar por debajo del doblez, o en alguna solapa. ¿Será así? ¿O es una ilusión? Todo dependerá -siempre- de la astucia del observador. Por el momento, lo único que resta por hacer es recoger datos, frases, conceptos, y contrastarlos. Para luego concluir. O tal vez no.

El tema es así: algunos tienen que gustar en Wall Street, y otros tienen que caer bien en Aldo Bonzi. Cada cual atiende su juego. Marcan sus terrenos, y ¿sus electorados? Unos se respaldan en algunos. Y otros en otros. ¿Cómo se entiende esto? Pasemos a los hechos.

Por un lado, en las últimas horas, Alberto Fernández le reiteró al titular del Banco Mundial -David Malpass- su voluntad de llegar a un acuerdo con el FMI. Esto ocurría tras la intensa gira del ministro de Economía, Martín Guzmán, por Estados Unidos, reuniéndose con casi todo el mundo, incluso con personajes a los que no pudieron acceder ni los más neoliberales encargados de la mencionada cartera, en otros gobiernos (léase, ni Domingo Cavallo, ni el mismísimo José Alfredo Martínez de Hoz).

Por el otro, mientras aparece Hebe de Bonafini acusando a Alberto de arrodillarse ante el FMI, Cristina remarcó que los términos con los que se está negociando la deuda ante el Fondo Monetario Internacional son "inaceptables", que "no podemos pagar porque no tenemos la plata para hacerlo", y que la oposición debería colaborar "e insistir para que nos den más plazo y mucha menor tasa de interés que la que el FMI quiere aplicar a la restructuración", ya que fueron quienes pidieron el financiamiento.

En esta misma línea, este viernes, el gobernador de la Provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, señaló tajantemente: "Mi problema no es caer bien en Wall Street, sino hacer las obras que transformen la vida de las y los bonaerenses". Lo dijo en el contexto de obras realizadas en el terruño que gobierna: "Contamos con un Estado presente que se ocupa de la salud, pero también de encender la chispa de la reactivación económica", sostuvo.

Está claro que la línea de análisis y pensamiento de Kicillof se respalda en Cristina. En tanto, que la de Guzmán, con otras responsabilidades, se apoya en la sobriedad de Alberto, y de la necesidad de caerle en gracia -por ejemplo- a la número uno del Departamento del Tesoro norteamericano, en una reunión que generó grandes expectativas por el aval de Estados Unidos y su peso específico absoluto en el directorio ejecutivo del Fondo.

Si bien el ministro no fue recibido en persona por la secretaria del Tesoro, Janet Yellen (a causa de las restricciones por la pandemia), ni por el asesor David Lipton (exvicedirector ejecutivo del Fondo, segundo de Christine Lagarde, cuando la entidad otorgó a Mauricio Macri el préstamo de US$57.000 millones, de los que se desembolsaron 44.000 millones), nunca ningún ministro de Economía argentino tuvo un lazo tan estrecho con un funcionario de semejante envergadura. Nunca. Y este es un activo que Guzmán puede exhibir. ¿Cómo lo usará? No lo sabemos. Sin embargo, pareciera ser que Guzmán es el único ministro del gabinete de Alberto que tiene una agenda que excede los lineamientos de Cristina y de Axel.

El Frente de Todos, Todas y Todes siempre se encargó de aclarar que 'lo más sano' que tiene es -justamente- ser un 'frente' -literalmente, donde se debate, se pugna, se discute, y después se produce el alineamiento detrás de la idea consensuada. Volvemos al comienzo, como si fuese un bucle espacio-temporal: ¿Será así? ¿O es una ilusión? Todo dependerá -siempre- de la astucia del observador.

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