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Así Bullrich tumbó a Gómez Centurión

Los emails de la "Opereta Aduana"

Benjamín Justo Lara

Impresiona -en primera instancia- oír los comentarios, los murmullos, la cirugías clínicas sobre carpetazos y operaciones. El seno de política más sucia sonrojaría hasta a los avispados de cuero duro. Conmociona enterarse de la tierra que se esconde bajo la alfombra. Sin embargo, el hecho de verla con los propios ojos, genera una multiplicidad de singulares emociones difíciles de calificar.

Nadie perdona a nadie. Nada se olvida. Todo se cobra. Según el historiador Paul Veyne, el Imperio romano tenía la estructura de una gran mafia, en la cual no existían restricciones para la ley del más fuerte y solo el clientelismo permitía la supervivencia de los débiles, pobres o pequeños. Cientos de años después, un sector dominante de la política local, poco se diferencia de antaño.

Aparecieron unos emails. Donde se blanquean operaciones turbias durante el régimen de Mauricio Macri. Las cuales, sin pausa, fueron llevadas a cabo. ¿Los protagonistas? Lea atentamente: Patricia Bullrich -por entonces Ministra de Seguridad de la Nación-, Silvia Majdalani -mano derecha de Gustavo Arribas en la AFI-, Juan José Gómez Centurión, Gerardo Milman -ex Secretario de Seguridad Interior-, José Ferrentino -por entonces Director de Comunicaciones, ahora 'Consultor en Comunicación Política', según se autopercibe en Twitter-, Lucas Klobovs-Alejandro Catterberg-Tatiana Golob (estos tres de la consultora Poliarquía); al tiempo que, un tercer email de Pato, da cuenta que todos los "ilustras colegas del Gabinete" (SIC) -como Mario, Alfonso, Andrés, Carolina, Esteban, Fernando, Francisco, Germán, Guillermo, Gustavo, Hernán, etcétera- también estaban al tanto de la operación, la cual era nombrada como "material de alta sensibilidad" para el cual se solicitaba "tratamiento estrictamente confidencial del mismo".

¿Qué operación? La de Bullrich, instruida por el mismísimo Mauricio Macri, buscando denodadamente extirpar a Gómez Centurión de su puesto como Jefe -por entonces- en la Aduana. Repasemos: Juan José Gómez Centurión -oficial retirado del Ejército, veterano de Malvinas- en noviembre de 2012 ingresó como director ejecutivo de la Agencia Gubernamental de Control en el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Es decir, a las líneas del PRO. Durante su gestión sufrió denuncias por contrataciones directas, pago de sobreprecios, habilitación de un local donde se ejercía prostitución, sobornos y hostigamiento. Cabe destacar también que el siniestro incendio de Iron Mountain -Barracas, 2014- ocurrió en ese lapso.

Ya en 2015, lideró un grupo de miembros de la Fundación Pensar que se ocupaba de diseñar las políticas de Defensa del PRO. Así fue que -más tarde- ese mismo año, se desempeñó como director general de la Dirección nacional de Aduanas, desde el 14 de diciembre, luego del triunfo de Macri en las elecciones. Lo hizo hasta el 19 de agosto de 2016, cuando fue separado de ese lugar por supuestos delitos de corrupción que no fueron comprobados. Fue el mismo Gómez Centurión quien -por entonces- prendió la mecha al decir que la mencionada denuncia penal -y la consecuente cobertura mediática- fueron "deliberadamente armadas por los servicios de inteligencia". Si lo dice un veterano, condecorado con la Cruz al Heroico Valor en Combate, habría que -por lo menos- prestarle cierta atención.

Según una publicación de Página12 de agosto de 2019, "Aduana Milico" -así lo nombran en el 'asunto' de los emails- afirmó ante la Justicia que fue víctima de una operación, que incluyó maniobras de espionaje ilegal, para desplazarlo de la Aduana.

El ex carapintada compareció como testigo, en Dolores, ante el juez Alejo Ramos Padilla, y en su declaración de 21 páginas había afirmado que la denuncia de Patricia Bullrich que provocó que lo corrieran de su cargo, fue parte de un carpetazo interno, que provino desde un sector de los servicios de inteligencia, y que buscaron limpiarlo por sus intentos de sacar a los agentes inorgánicos de la AFI, que operaban en la Aduana, "los doble legajo", los denominó.

Dijo que le armaron "como una ingeniería de disparo en la cabeza". Según declaró Centurión, "es muy claro que los Servicios de Inteligencia tienen personal orgánico e inorgánico que trabaja part time a veces para el Estado, a veces para un funcionario y a veces para el delito".

En el celular del procesado y detenido Marcelo D'Alessio aparecieron fotos y documentación del ex funcionario negacionista de los crímenes de la última dictadura. Además, en el allanamiento a la casa del falso abogado detenido y procesado, se encontraron documentos que acreditan el seguimiento a Centurión días antes de ser desplazado por una denuncia basada en un anónimo, presentada por la exministra de Seguridad, que lo involucraba en la causa de "la mafia de los contenedores". En ese expediente operó la banda de espionaje ilegal. Por eso es que Ramos Padilla lo había llamado a Gómez Centurión para que testifique.

"Esta foto doctor, es de mi persona saliendo del supermercado 'Disco', donde salgo con bolsas, que fui a comprar un asado". Decían: "ahí está saliendo con las bolsas de plata", y eran bolsas del mercado 'Disco', estaba llevando carne para un asado a la noche. Encima de delincuentes, patéticos", relató el ex funcionario. "Me armaron el fusilamiento mediático, me sacaron el viernes a las siete y cuarto de la tarde, para que yo aparezca en los titulares todo el fin de semana con esta historia. Con lo cual, había como una ingeniería, de disparo a la cabeza, digamos".

Agregó: "El pelotón de fusilamiento, lo que requiere, es el tiro de gracia, y eso fue lo que nunca pudieron dar. Me fusilaron un viernes y me mandaron a decir que me vaya al exterior". Para Centurión la operación en su contra "tenía que ver con empresas de seguridad privadas, donde trabajaba personal asistemático o inorgánico de Inteligencia, gente de la AFI orgánica e inorgánica, esto fue lo que yo pude averiguar, trabajando, creo yo que en apoyo de la causa Paolontonio, (conocida mediáticamente como la causa de La Mafia de los Contenedores) para sacarme de la Aduana. Y me lograron sacar dos meses y medio".

El 13 de octubre de ese año, Gómez Centurión fue reintegrado a su puesto en la Aduana, hasta que renunció el 24 de octubre de 2017. En este extraño marco de idas y vueltas, en marzo de 2019 se separó definitivamente de la Alianza Cambiemos, renunció a la vicepresidencia del Banco Nación, y armó su propio partido: el Frente NOS.

¿Cómo fue el carpetazo de Bullrich? En el marco de una furiosa lucha de poder que se dio por el manejo de la Aduana y de la AFI, Bullrich le había presentado a Macri un anónimo con el cual se acusó a Gómez Centurión de pedir coimas -se decía que exigía 100 mil dólares por contenedor, sobre todo a importadores chinos y coreanos, algo que nunca fue comprobado- y llevar a cabo otros negocios turbios.

En este contexto, Gómez Centurión acusó -tras recibir una supuesta documentación anónima en su oficina- a las fuerzas de seguridad -a cargo de Bullrich- de dejar librado al azar unos 250 kilos de efedrina en un galpón de la Aduana, para que sean usados como precursores químicos de pastillas.

Bullrich le devolvió toda la responsabilidad al ex carapintada, y se multiplicaron las operaciones, tanto de un lado como del otro. Luego llegó el capítulo en la Justicia, cuando el juez Ariel Lijo determinó que Centurión no tenía responsabilidad en las maniobras delictivas. Dos meses después del escándalo, Macri lo repuso en su cargo, hasta que renunció -reemplazado por Diego Dávila, entonces director general adjunto de la Aduana-.

"Yo lo que veo en el informe es que tiene un alto índice de conocimiento de la interna de la Aduana. La Aduana estaba cruzada por muchas internas. Gran parte de las internas más duras de la Aduana por las internas de los Servicios de Inteligencia que abordaron muchas partes del Estado, pero en Aduana era un factor muy específico. Yo trabajé mucho sobre los empleados de Aduana que eran doble legajo ¿no?, que eran de los Servicios de Inteligencia y eran además aduaneros. Veo que el informe tiene un conocimiento interno también bastante específico de las internas de la AFI con respecto a este tema, que era una interna de negocios", dijo Gómez Centurión -por entonces- ante Ramos Padilla.

Y agregó: "Doble legajo quiere decir que en algún momento los Servicios de Inteligencia hicieron entrar un agente del Servicio de Inteligencia a un servicio público como la Aduana. Y yo les decía doble legajo porque tenían legajo en las dos organizaciones. Entonces, ¿qué plantea eso? Plantea un riguroso problema de lealtades, ¿esa gente para quién es leal? ¿Para el servicio donde trabaja o para el otro servicio? mucho más con la complejidad y con la corrupción que han tenido los Servicios de Inteligencia en la Argentina en los últimos 50 años. Entonces, yo me di cuenta que tenía organizaciones internas que no respondían a la lógica de la propia Aduana sino a lógicas exteriores. Estaban comandados a botonera desde afuera, digamos".

Centurión -literalmente- sostuvo que fue víctima de espionaje ilegal desde las más altas esferas del Gobierno de Macri, y de la operación para desplazarlo de la Aduana, por su supuesto intento por desmantelar a los "doble legajo". 

¿Por qué se desempolva esta historia tanto tiempo después? Aparecieron los emails que confirman la versión de Gómez Centurión, la participación de la AFI de Arribas y Majdalani, la intromisión de altísimos y reconocidos servicios de inteligencia, la manipulación mediática de la noticia por los medios hegemónicos de siempre, herramientas fundamentales de las operaciones políticas, para contar que Gómez Centurión pedía miles de dólares en coimas por cada container y que además le plantaron el efedrina affaire.

En medio de este lío que -como se remarcó- estalló mediáticamente, la Consultora Poliarquía le terminó catando la operación a Bullrich. En otro de los emails, fechado el 26 de agosto de 2016, enviado desde la mencionada empresa a José Ferrentino, se señala que la opinión pública poseía una "amplia recordación de la denuncia presentada por Bullrich contra Gómez Centurión, pero menor conocimiento de que la propia Patricia Bullrich había sido quien presentó la 'demanda'. Al tiempo que desde Poliarquía le afirmaban que se evaluaba "positivamente el desplazamiento del titular de la Aduana y del accionar de Bullrich".

Sin embargo, según una publicación de Infobae, fechada el 30 de agosto de 2016, donde se da cuenta que, tras una encuesta online de la consultora Giacobbe & Asociados, en base a 2 mil entrevistados, se concluyó que:

-el 88,3% de los encuestados afirmó que conocía el caso y sólo el 11,3% no estaba enterado.

- el 50,7% dijo que tiene una imagen positiva de Gómez Centurión, contra un 10,9% que tiene una visión "regular" y apenas el 5,1% que contestó "negativa".

-un 72,8% piensa que Gómez Centurión fue víctima de una operación mafiosa, mientras que un 23,7% no confía en él.

-Cuando a los entrevistados se les pidió que definan a Gómez Centurión, la palabra más elegida fue "honesto".

-sobre la decisión de la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, de entregar la denuncia anónima, el 69,3% se mostró de acuerdo y el 29,9% lo rechazó.

-casi 9 de cada 10, el 88,3%, contestaron que Gómez Centurión debía regresar a su puesto de la Aduana.

Corolario: Bullrich hizo la denuncia cuando ya estaba todo armado y le salió el tiro por la culata. Luego mandó a hacer una encuesta. Al mismo tiempo, otra encuesta dio por tierra con todo el carpetazo. Milman estuvo altamente involucrado. Todo el Gabinete, enterado. Y se desempolva en el peor de los momentos. Cinco años después, la derecha vernácula liderada por la exmontonera tiene otro gran problema: en año eleccionario, Gómez Centurión afirma su sector de votos en NOS; José Luis Espert hace lo propio, al igual que Javier Milei y Ricardo López Murphy. Estos datos horadan la base de derecha rancia que pretende aglutinar Patricia Bullrich, desesperada, viajando de Formosa a Chubut, en un raid mediático vergonzante, que la lleva a enfrentarse -sin argumentos- ante personas de intachable trayectoria como Estela de Carlotto, y demás cuestiones absurdas. A Patricia se le escapan los los votos; y aquel 41% de Macri parece licuarse impiadosamente.

Mientras tanto, Gómez Centurión se entera este domingo -al menos con documentos- cómo Macri lo puso en la Aduana por los votos que le cedió desde la derecha mas dura, y después lo desechó; cómo la exministra de Seguridad le armó una operación sin anestesia que lo tumbó de su jefatura en la Aduana, con la ayuda de Majdalani. Aquello que se sabía como rumor político, la sucesión de denuncias y demás, se comprueba como jugada siniestra. Algunas veces, las operaciones fueron burdas y descuidadas; y otras, como esta, planificaciones donde no dejaron puntada sin hilo. Sin embargo, con el paso del tiempo, todas las telas se deshilachan.

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