El fin de la conciliación reavivó la feroz pelea entre Moyano y De Narváez

El "Coliseo" de Walmart

Cristian Gonzalez

En el año 80 d.C., la inauguración del Coliseo, por el emperador Tito, dio lugar a las fiestas más grandiosas y sangrientas de la historia de Roma. Años después, el poeta Marcial recordaba que gente de todos los confines del Imperio, desde britanos, tracios y sármatas hasta árabes, egipcios y etíopes habían acudido a la capital del Imperio para contemplar las fieras más exóticas y a los más famosos gladiadores, envueltos en exuberantes cacerías y emocionantes combates. Hugo Moyano y Francisco De Narváez reeditaron una de esas peleas salvajes pero aggiornados a estos tiempos. Y la disputa, el barro que emula las épicas batallas en Roma, es el encuadramiento de 500 trabajadores del Centro de Distribución de Moreno. No hay Coliseo, tampoco gladiadores del siglo pasado pero la disputa, inexorablemente es la de dos gigantes salvajes que construyeron su poder en base a alianzas, aprietes, traiciones y dinero. Mucho dinero. 

El Ministerio de Trabajo se metió en el medio y dictó la conciliación obligatoria. Sin embargo, el período de gracia o mejor dicho de paz duró apenas 15 días aunque los dos bandos no se acercaron ni un milímetro. El conflicto entre Walmart y el gremio de Camioneros continúa al rojo vivo y lejos están de llegar a un acuerdo. Es tan tensa la situación que ayer se volvieron a ver las caras y la reunión duró apenas 3 minutos. Ante ese escenario, el Ministerio de Trabajo extendió por una semana más la conciliación obligatoria pero quedó claro que prevalece el pesimismo.

Luego de un período de silencio, de perfil bajísimo, y sin los berrinches de otros tiempos que lo llevaron a jugar en política, De Narváez volvió a su viejo amor: una cadena de hipermercados. Cuando en noviembre pasado se hizo cargo de Walmart, el ex diputado nunca imaginó que se toparía con su viejo amigo Hugo Moyano. El chispazo fue casi inmediato y dejó en evidencia viejas rencillas de cuando ambos caminaban el conurbano bajo el mismo espacio político. 

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La excusa para saldar esas deudas ahora fue el futuro encuadramiento de los trabajadores que transportan mercaderías desde el centro de distribución de Walmart en la zona oeste, que sirve como base de operaciones hacia todas las sucursales del AMBA. "No es personal. Este es el método Moyano. No importa si sos intendente o empresario", afirma alguien que conoce como pocos al líder sindical. "!Qué tiene que ver eso con lo que estamos discutiendo!", dijo a este medio Octavio Argüello, uno de los armadores de aquella alquimia electoral que sólo fue posible en aquel año. 

Se tomó tan personal el tema De Narváez, que decidió dejar su vida de millonario, de lujos y comodidades e ir todos los días al centro de distribución para estar en el "minuto a minuto". Un claro mensaje para propios y extraños sobre su postura: como los gladiadores del Coliseo está dispuesto a pararse en el barro y luchar contra el poderoso mandamás de Camioneros. 

Camioneros bloqueó el Centro de Distribución de Walmart e intentó mostrar su poder de fuego. (Foto Infobae). 

Si se escarba la historia entre ambos, en 2013 la relación política por conveniencia terminó de la peor manera. El líder camionero lo plantó al Colorado para irse al Frente Renovador de Sergio Massa, cuando ambos estaban enemistados con el kirchnerismo e intentaban forjar una tercera fuerza, con peronistas que no querían encolumnarse con Cristina Fernández. Fue tan cercana la relación entre estos dos popes que hasta generó una fuerte pelea en la familia sindicalista. Facundo, que quería dejar plantado al dueño de Casa Tía e irse con el entonces intendente de Tigre, y Pablo Moyano, que aconsejaba a su padre continuar con De Narváez, aseguran que se trenzaron a los gritos y hasta los más osados afirman que hubo golpes. 

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De Narváez es el primer extranjero en llegar al Congreso argentino. Fue electo Diputado Nacional en 2005, ubicado cuarto en la lista que presidía Hilda "Chiche" Duhalde. Siempre fue mirado de reojo en el recinto y ostenta el récord poco feliz de hablar apenas 4 veces, en sus cinco años de mandato. Su imperio económico siempre fue en paralelo con su carrera política y cuando se dio cuenta que su imagen estaba agotada con la opinión pública volvió a su vida empresarial, que lo tiene con fuertes inversiones en gran parte de Latinoamérica. 

Su periplo por la política lo llevó a enfilarse con Carlos Menem, luego con los Duhalde, para recalar más tarde en el PRO macrista y hasta en el peronismo federal. No anduvo con vueltas, ni convicciones, sino que aprovechó el viento de cola para sumarse a diferentes espacios. 

La nueva disputa entre Moyano y De Narváez -en modo feroz- también tiene un trasfondo económico. Fuentes cercanas al camionero explicaron que "al cambiar la razón social de la empresa (Walmart), nuestro estatuto establece que deben indemnizar a los trabajadores y volverlos a incorporar como una nueva relación laboral. Y sí, se mantiene la antigüedad". Cuando le plantearon eso, el Colorado puso el grito en el cielo y se negó rotundamente, lo que accionó el plan sistemático de Camiones para bloquear y obligar a las empresas a terminar arreglando.

Ayer, cuando se vieron las caras ante la cartera que dirige Claudio Moroni, Pablo Moyano fue en representación de Camioneros y Federico Erhart se sentó en la mesa de negociación como hombre de estrecha confianza de De Narváez. "Por ahora, los dos sectores se mantienen firmes: el gremio exige la indemnización (de 500 trabajadores) y la empresa lo rechaza", explicó una fuente oficial. Del lado empresario repiten que el reclamo es ilegal y que no hay negociación posible. "Por más que De Narváez diga que no corresponde, vamos a seguir insistiendo de todas las formas para que paguen la indemnización", proclamó el heredero de Hugo Moyano.

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Moyano y De Narváez no son gladiadores. Tampoco la puerta de Walmart es el Coliseo romano. Ni ambos se están preparando para participar de los cien días que duraron los festejos donde se derramó la sangre de 9.000 animales salvajes, abatidos por cazadores profesionales (venatores), y se representaron truculentos combates terrestres en los que perdieron la vida cientos de personas. Ambos se plantaron en el barro y están dispuestos a dejar hasta la última gota de sudor en una batalla épica que promete mucho más con lo que calla que lo que dice.

*Informe Alejandro Cancelare

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